Todos tenemos un altavoz.
Y quizás ese sea exactamente el problema.
Porque hablar ya no es difícil. Publicar tampoco. Tener una opinión, menos aún.
Lo difícil es otra cosa: saber qué conversación quieres ocupar, para qué quieres ocuparla y qué parte de tu historia merece salir ahí fuera.
Hay gente que cree que está construyendo una marca personal cuando en realidad solo está haciendo ruido.
Y hay gente que todavía no ha entendido que quedarse callado también comunica.
• El problema no es tener altavoz, es no saber qué conversación estás ocupando
• Por qué hablar de todo puede hacerte menos interesante
• La diferencia entre ser visible y tener una posición pública
• El ciclista que puede acabar vendiendo bicicletas… o dando charlas sobre resiliencia
• La pregunta incómoda antes de publicar: ¿esto me acerca a algo o solo hace ruido?
Hoy todos podemos hablar.
La cuestión es si tienes una conversación que te sirva de algo que hayas decidido tú, para tus intereses
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